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"Promover y Difundir la práctica del nuevo y emocionante deporte de Gibbon" así versa la información del facebook oficial "Gibbon Slacklines Venezuela" por ello y muchos motivos más se le asigno a este ciclo de competencias, exhibiciones y prácticas el nombre de "Gibbon Difussion".
El sábado 5 de marzo entre disfraces y tangana en las calles de toda Venezuela, motivo del carnaval, los Slackers de Venezuela se levantaron con el corazón agitado para asistir a la convención de prácticas Gibbon Difussion, con un viaje desde sus ciudades de origen hasta la capital. Días anteriores se sentía el feedback de los riders a través de sus comentarios en el facebook. Dicha emoción fue llevada a la terraza del Millenium Mall, un lugar espacioso con buen ambiente, pero para un slacker son necesarios solo 50 mm para expresar su arte y forma de vida.
A las 3:40 de la tarde estaba todo montado, incluyendo las líneas que fueron instaladas por los muchachos como auténticos profesionales. Desde el momento que la línea comenzó a agitarse la gente se quedaba pasmada viendo la fluidez de los movimientos y de las expresiones de alegría de la comunidad de practicantes Gibbon.
Más de una persona de la gran cantidad de público se quedaba sin aire observando como un muchacho se lanzaba de pecho en la cuerda y se levantaba como si nada, el aprender a caer y levantarse en su expresión más literal y emocionante.
El evento conto con la presencia de representantes de la empresa "Acadia", principal patrocinante del evento, entre quienes estaban Rosanna Castellani, Luz Salazar, Samuel Villalón y Leandro Navarro.
Todos los movimientos fueron seguidos por la excelente música de Magic Music quien se suma a los patrocinadores de la marca en la ciudad de Caracas.
Las 4 horas de esfuerzo y dedicación sobre la línea pasaron entre compartir de amigos; agua, galletas, gorras y chapas gratis; preguntas del tipo: ¿Dónde puedo comprarlo?, ¿Dónde lo practican?, ¿Me puedo subir? Y sobre todo de mucho Slackline de alta calidad.
Pero hay que dar un merecido reconocimiento a los amigos que trascendieron tiempo y cansancio al seguir con el slack en la plaza Altamira y en el parque de los Caobos, allí donde las luces del espectáculo parecían terminar pero el amarillo de la línea seguía llamando a mejorar.
Fue una tarde para recordar que este deporte se basa en equilibrio, en los amigos, en crecer, en caer, en saltar, en volar, en tener voluntad y en otras muchas cosas que llamamos Gibbon Slackline life.
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